Actualidad: Medicina y Covid 19

Entre los años 1970 y 1980, Michel Foucault publica los artículos que conforman el libro “El poder, una bestia magnífica”. En este libro observa el complejo problema de la medicina como actividad liberal, social, colectiva. Aquí les dejamos las reseñas más importantes del libro del apartado “La vida y la ciencia”:

“Una medicina privada, liberal, solicitada ir la iniciativa individual y sometida a los mecanismos de la oferta y la demanda; al lado, y acaso enfrente, una gestión de la medicina decidida por las autoridades, apoyada en un aparato administrativo, enmarcada por estructuras legislativas estrictas y dirigida a Ia colectividad en su conjunto. ¿Es fecundo señalar una oposición nítida y buscar, entre estos dos tipos de medicina, cuál fue el primero y cuál es su derivado? ¿Hay que suponer, en el origen de Ia medicina occidental, una práctica de carácter colectivo que haya sido disociada poco a poco por formas de relaciones individuales? ¿0 debemos imaginar que Ia medicina moderna se desarrollo ante todo en relaciones singulares (relaciones de clientela y relaciones clínicas) , para ser luego integrada a una política y una gestión de conjunto por una serie de correcciones y ajustes?

Este planteamiento del problema supone un recorte un tanto ficticio. La enfermedad, Ia manera como el enfermo Ia siente y Ia expresa, lo que para él y los otros Ia separa de Ia salud, los signos que se le reconocen y los comportamientos inducidos por ella remiten, en todas las sociedades, a sistemas colectivos; más aún: Ia intervención del médico, Ia forma de su acción, hasta el secreto de sus remedios y su eficacia, constituyen, al menos en parte, una respuesta de grupo al acontecimiento de Ia enfermedad que es siempre más que una desventura o un sufrimiento individuales. La medicina “privada” es un modo de reacción colectiva a Ia enfermedad” (Foucault, 211, Ed. S.XXI).

Las grandes funciones de la medicina en nuestra sociedad

[Intervención de Michel Foucault en la conferencia de prensa del doctor Jean Carpentier, 29 de junio de 1972. Alumnos del liceo de Corbeil sancionados por haber flirteado en el establecimiento solicitaron la intervenci6n del doctor Carpentier, quien redact6 y reparti6 en mayo de 1971 un opúsculo titulado “Apprenons a faire l’amour” (“Aprendamos a hacer el amor”). Los padres de algunos alumnos presentaron una denuncia; un año después, la junta directiva del Colegio de Médicos suspendió por doce meses a Carpentier.]

La pregunta, muy simple, es esta: ¿qué podemos hacer en este asunto? En efecto, creo que de una u otra manera esto es, desde luego, asunto suyo, doctor, pero en cierto sentido también nos incumbe. Hace un momento leía los considerandos de su condena y veo que, a causa de lo que usted había hecho, el Colegio de Médicos se sinti6 atacado en lo que constituyen prácticamente las grandes funciones de Ia medicina en nuestra sociedad. Se siente atacado:

1. Porque su práctica no es íntegramente individualista y secreta. Ahora bien, en nuestra sociedad Ia medicina funciona como practica individualista de persona a persona, de dialogo “médico-enfermo”, como ellos dicen, y en el secreto.

2. Le reprochan no haber tenido en cuenta las diferencias de edad y de medio. En efecto, una de las grandes funciones de Ia medicina de nuestra sociedad es mantener, prolongar, apoyar todas las diferencias, todas las segregaciones, todas las exclusiones que puede haber en materia de edad y de medio: Ia medicina obrera no es la medicina burguesa, la medicina de niños no debe ser la medicina de adultos, etc., y en ese aspecto ellos se sienten atacados par lo que usted ha hecho.

3. Le reprochan haber incitado a niños a prácticas que, dicen, “normales o no, no pueden más que ocasionar trastornos psíquicos”. Ahora bien, desde el siglo XVIII, para ser exactos, una de las grandes funciones de la medicina, de la medicina psíquica, psiquiátrica, psicopatológica, neurológica, ha sido justamente tomar el relevo de la religión y reconvertir el pecado en enfermedad, mostrar que lo que era y es pecado no será tal vez, clara esta, castigado en el mas allá, pero sí lo será sin duda aquí. Esa es una de las grandes funciones de la medicina del siglo XVIII.

4. Veo en este texto que el Colegio de Médicos le reprocha haber provocado un escándalo -esto es, lo que ellos aman una publicidad o, en fin, lo que es público y se da en llamar escándalo- y haber hecho que tuviera repercusión en la profesión medica. Vale decir que la profesión medica, la medicina, la practica medica, tiene en esencia la función de mantener todos los grandes tabúes de la moral, de la moral burguesa, de la moral de nuestra sociedad y, para consiguiente, cuando la ley moral, los hábitos morales, los tabúes morales de nuestra sociedad son atacados, de resultas el papel fundamental de la medicina es ponerse en primera línea y lanzar la contraofensiva: la medicina como custodia de la moral, de la moral a secas.

5. Para terminar, veo, siempre en el mismo párrafo, que las practicas que un poco antes se consideraban “normales o no” se definen abruptamente, al final, como “desenfreno”, lo cual significa decir que la medicina tiene al mismo tiempo una función judicial. Es ella la que define no solo lo que es normal y no normal, sino, en definitiva, lo que es lícito o no lícito, criminal o no criminal, lo que es desenfreno o practica nociva. La utilización de las pericias psiquiátricas en la justicia sigue siendo, también aquí, una de esas funciones; por lo tanto, creo finalmente que lo que usted ataca es en efecto toda Ia medicina en su funcionamiento desde el siglo XVIII o el siglo XIX, y esta se defiende efectivamente donde Ia atacan, es decir, en todas partes. Ahora bien, me parece que el funcionamiento de Ia medicina no satisface en Ia actualidad a una parte de los médicos, y, por otro lado, su funcionamiento tradicional no satisface tampoco a Ia gente como nosotros, esto es, a los que somos lisa y llanamente clientes. No somos otra cosa que clientes de Ia medicina y por ende, si coincidimos con usted en no aceptar esas cuatro o cinco grandes funciones de Ia medicina tradicional, ¿Qué podemos hacer, médicos o no, para atacarla con usted o sin usted e impedir que el Colegio de Médicos libre Ia contraofensiva que libra con Ia intención, a saber, de prolongar las funciones tradicionales de Ia medicina . . . ? (Foucault, 269-271, Ed. S.XXI).

Reseña sobre el libro de Michel FoucaultEl poder, una bestia magnífica

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